1. Recogemos en casa
Mismo equipo y misma furgoneta que una mudanza normal. No tienes que mover nada.
Entregas el piso el día 30 y el nuevo no está hasta el 5. Ese hueco de cinco días es el motivo por el que existe medio sector del almacenaje, y no debería costarte un mes entero de alquiler.
Un trastero de autoalmacenaje te da una puerta y una llave: tú llevas tus cosas, tú las subes y tú las bajas. Un guardamuebles es un servicio completo: nosotros recogemos en tu casa, embalamos si hace falta, inventariamos, almacenamos y devolvemos a domicilio cuando lo pidas.
La diferencia se nota en el bolsillo cuando echas la cuenta entera. En el trastero, al precio mensual hay que sumarle la furgoneta de ida, la de vuelta y las dos jornadas de tu tiempo cargando por rampas. Para estancias cortas y volúmenes de una vivienda, el guardamuebles casi siempre sale más barato que el trastero más el transporte por tu cuenta.
El trastero gana cuando necesitas entrar a menudo: guardar material de trabajo, stock de una tienda o cosas que consultas cada semana. Si tu caso es ese, te lo decimos y te orientamos, aunque signifique que no nos contrates el almacenaje.
Todo entra en contenedores de madera precintados e individualizados por cliente. Tus muebles no se mezclan con los de otro ni se apilan sueltos en una nave común. Cada contenedor lleva su número y su listado de contenido.
Antes de precintar hacemos inventario fotográfico bulto a bulto y te lo enviamos. Ese archivo cumple dos funciones: te permite saber qué guardaste sin abrir nada, y sirve como prueba del estado en que entró cada pieza si alguna vez hay que reclamar al seguro.
Las condiciones de la nave importan más de lo que parece en una ciudad como Málaga. La humedad ambiental alta estropea tapicerías, colchones y madera maciza en cuestión de semanas si el almacén no está bien ventilado. Nuestros módulos están elevados del suelo y ventilados, y los textiles y colchones van siempre en funda cerrada.
El desfase entre entrada y salida. Es el caso mayoritario y suele durar entre tres días y tres semanas. Cargamos, guardamos y descargamos: un único presupuesto que incluye las dos mudanzas y el almacenaje intermedio, que sale bastante mejor que contratar tres servicios sueltos.
La obra o reforma. Vacías el salón y dos dormitorios durante seis semanas mientras cambian el suelo. Aquí conviene organizar bien qué se guarda, porque casi siempre necesitas acceder a algo a mitad de obra. Lo dejamos accesible en la parte delantera del contenedor.
La herencia sin repartir. Hay que liberar el piso ya, pero los herederos aún no han decidido nada. Sacar el contenido a guardamuebles con inventario permite entregar llaves sin tomar decisiones bajo presión y sin que nadie sospeche que falta algo.
Mismo equipo y misma furgoneta que una mudanza normal. No tienes que mover nada.
Listado y fotos de cada bulto antes de precintar. Recibes el archivo por WhatsApp o email.
Módulo individual a tu nombre, elevado del suelo y ventilado. Nada se mezcla con otro cliente.
Con 48 horas de aviso devolvemos todo a tu nueva dirección y lo colocamos.
«Tuve doce días entre un piso y otro. Me guardaron toda la casa y me mandaron las fotos de lo que había en cada contenedor. Cuando me lo devolvieron no faltaba ni un tornillo del armario.»
Un día. No trabajamos con mensualidades obligatorias ni permanencias, porque la mayoría de nuestros clientes de almacenaje necesitan cubrir un hueco de una o dos semanas entre viviendas. Si el almacenaje se alarga, se factura por días adicionales sin penalización.
Sí, con cita previa y en horario de almacén. El acceso es acompañado, no libre, porque los módulos están precintados a tu nombre y hay que romper y reponer el precinto con registro. Si prevés que vas a necesitar entrar cada semana, un trastero de autoalmacenaje te encajará mejor que este servicio.
Con un vídeo de la casa lo calculamos nosotros. Como referencia aproximada: un estudio ocupa alrededor de 10 m³, un piso de dos dormitorios entre 20 y 25 m³, y una vivienda de cuatro dormitorios puede superar los 40 m³. Siempre es preferible ajustar con vídeo que estimar a ojo, porque el trastero y la despensa suelen ser la sorpresa.
Sí, el contenido queda cubierto durante el almacenaje por robo, incendio y daños por agua. La cobertura estándar tiene un límite por contenedor; si guardas piezas de valor especial como obras de arte, colecciones o electrónica cara, se declara aparte y se amplía la póliza, con un pequeño coste adicional.
Sí, con dos precauciones que aplicamos siempre. Las neveras y lavadoras se guardan vacías, secas y con la puerta entreabierta para evitar moho. Los colchones y los textiles van en funda cerrada, nunca directamente sobre madera. Lo que no admitimos es comida, plantas, líquidos inflamables ni nada perecedero.
Cuéntanos tu caso y en 20 minutos tienes precio cerrado. Sin compromiso y sin letra pequeña.