1. Recorrido y marcado
Vemos la vivienda contigo y señalamos qué se conserva. Nada sale de casa sin estar clasificado.
Un vaciado no es tirar muebles a un camión. Es separar lo que tiene valor, gestionar legalmente lo que no lo tiene y devolverte un inmueble que se pueda enseñar al día siguiente.
Cualquiera puede llenar un camión. La diferencia está en el destino de la carga. Los enseres de una vivienda son residuo doméstico voluminoso y su gestión está regulada: no se puede abandonar en la vía pública ni dejar junto a los contenedores del barrio, y la sanción recae sobre quien lo deposita.
Nosotros clasificamos en el propio domicilio y llevamos cada fracción a donde corresponde: los complejos ambientales y puntos limpios municipales para el voluminoso, un gestor autorizado para los aparatos eléctricos y electrónicos, y el circuito específico para colchones y sanitarios. Si lo necesitas para la comunidad o para el propietario, te facilitamos el justificante de entrega.
Lo que está en buen estado no debería terminar en un vertedero. Cuando la familia lo autoriza, derivamos ropa, menaje y mobiliario aprovechable a entidades sociales de Málaga. No te cobramos por ello y a menudo abarata el servicio, porque reduce el volumen de residuo que hay que gestionar.
Vaciar la casa de un padre o una madre que ha fallecido no es un problema logístico, es un día difícil. Lo sabemos y trabajamos en consecuencia: nunca tiramos nada sin enseñarlo primero. Documentos, fotografías, joyería, cartillas, escrituras y objetos personales se apartan en cajas identificadas y se te entregan en mano.
El procedimiento habitual es sencillo. Antes de empezar recorremos la vivienda contigo y marcamos con adhesivo de color lo que se conserva. Todo lo marcado se embala aparte y se traslada a donde nos digas. El resto se retira. Si prefieres no estar presente, hacemos fotos de cada estancia antes de tocar nada y te las mandamos.
Cuando hay varios herederos y no hay acuerdo todavía sobre el reparto, la opción más práctica es vaciar a guardamuebles: sacamos el contenido íntegro, lo inventariamos y lo guardamos hasta que la partición esté cerrada. Así se puede liberar el piso sin decidir nada bajo presión.
Para un propietario, cada día con el piso lleno de muebles del inquilino anterior es un día sin ingresos. En estos casos priorizamos la velocidad: entramos con tres operarios, vaciamos por estancias y dejamos el inmueble barrido el mismo día siempre que el volumen lo permita.
Si el vaciado va acompañado de una entrega judicial o de un lanzamiento, necesitamos ver la documentación que acredita la autorización para acceder y retirar. Sin esa autorización no entramos, por mucha prisa que corra: retirar bienes ajenos sin título habilitante nos expone a ti y a nosotros.
En locales comerciales el trabajo cambia de naturaleza. Suele haber mobiliario anclado, rótulos, falsos techos, instalación eléctrica vista y cámaras frigoríficas. Eso ya no es vaciado sino desmontaje, y lo presupuestamos siempre con visita previa porque el volumen real nunca se ve en fotos.
Vemos la vivienda contigo y señalamos qué se conserva. Nada sale de casa sin estar clasificado.
Cajas para lo que guardas, aprovechable a entidades sociales y residuo por fracciones.
Carga por estancias con protección de suelos y rellanos para no dañar la comunidad.
Devolvemos el inmueble limpio de enseres y barrido, listo para enseñar o entregar llaves.
«Vaciamos el piso de nuestro padre después de cuarenta años viviendo allí. Encontraron cartas y fotos entre la ropa vieja y las apartaron sin que se lo pidiéramos. Eso no se paga con dinero.»
El precio depende de tres factores: los metros cuadrados, la cantidad real de enseres acumulados y la planta con o sin ascensor. Un piso de dos dormitorios con contenido normal es un trabajo de un día para tres operarios. Lo que nunca hacemos es dar una cifra por teléfono sin ver fotos, porque el margen de error es enorme y acaba en discusión el día del servicio.
Todo lo que tenga valor es tuyo y te lo señalamos. No compramos ni tasamos el contenido, y desconfía de quien te ofrezca «vaciar gratis a cambio de lo que haya dentro»: ese modelo se sostiene precisamente sobre quedarse con piezas que valen más que el servicio.
Solo al principio, para el recorrido de marcado, y al final para la entrega. El resto de la jornada no necesitas estar. Si vives fuera de Málaga o no puedes acudir, trabajamos con llaves entregadas por la administración de fincas o por un familiar, y documentamos el proceso con fotos.
Sí. Neveras, lavadoras, hornos, televisores y colchones tienen circuitos de gestión específicos y los llevamos a gestor autorizado. Es justamente lo que no admite un contenedor de obra ni un camión sin autorización, y una de las razones por las que un vaciado no se puede improvisar.
Sí, es un servicio que hacemos con cierta frecuencia. Requiere equipo de protección, más operarios y a veces desinsectación posterior, así que se presupuesta siempre con visita previa. Lo tratamos con absoluta discreción: el vehículo no lleva rotulación llamativa y no damos explicaciones a los vecinos.
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