Inventario y etiquetado
Codificación por puesto y plano de destino rotulado. Cada bulto sabe a qué mesa pertenece.
El coste real de trasladar una empresa no es la factura de la mudanza: son las horas que veinte personas pasan sin poder trabajar. Por eso movemos en viernes noche y entregamos operativo el lunes.
En una vivienda, si una caja aparece dos días después no pasa nada. En una oficina, una caja perdida puede ser el archivo contable de un ejercicio o el disco con las copias de seguridad. El traslado empresarial no se juega en la fuerza bruta, se juega en la trazabilidad.
Trabajamos con un sistema de etiquetado por color y número: cada puesto de trabajo recibe un código, y todo lo que sale de ese puesto (cajonera, monitor, torre, documentación, papelera) va rotulado con el mismo código. En destino, el plano de la nueva planta lleva esos mismos códigos pegados en el suelo. Nadie tiene que adivinar dónde va nada.
La segunda diferencia es la responsabilidad legal. Si trasladas documentación con datos personales, esas cajas no pueden ir sueltas ni quedarse una noche en un vehículo aparcado en la calle. El archivo sensible viaja precintado y numerado, y se descarga el mismo día bajo firma de un responsable de vuestra parte.
La configuración que mejor funciona en Málaga es la de viernes por la tarde. Sobre las 15:00, cuando el personal empieza a salir, entramos a desmontar puestos y embalar. El sábado se hace el transporte y el montaje en destino. El domingo se dedica a la reconexión, las pruebas y los ajustes de última hora.
Para empresas con actividad de cara al público de lunes a domingo, la alternativa es el traslado nocturno por fases: movemos un departamento cada noche, de forma que la compañía nunca está parada del todo. Es más caro porque multiplica los desplazamientos, pero para un centro médico o un call center suele ser la única vía.
Lo que no recomendamos nunca es el traslado en horario laboral con la plantilla dentro. Suena a ahorro y acaba siendo lo contrario: el trabajo se ralentiza por el ruido y el paso de operarios, y la gente acaba moviendo sus propias cajas sin criterio ni etiquetado.
Desconectamos, embalamos con protección antiestática y volvemos a conectar puestos de trabajo estándar: torre, monitores, dock, periféricos y telefonía IP. Los monitores viajan en vertical, en cajas específicas y nunca apilados en horizontal, que es el error que provoca la mayoría de pantallas rotas en una mudanza.
Con la infraestructura crítica marcamos una línea clara. El armario rack, la cabina de almacenamiento y la electrónica de red la manipula vuestro proveedor de IT, no nosotros. Nos coordinamos con ellos para la ventana horaria y transportamos el hardware, pero la desconexión lógica y el arranque de los sistemas no son nuestro trabajo y no vamos a fingir que lo son.
Del mobiliario nos ocupamos íntegramente: mamparas, bancadas operativas, archivos rodantes, mesas de dirección y sillería. Lo desmontamos, protegemos los cantos y lo rearmamos en destino con la tornillería original, que viaja embolsada y pegada a la propia pieza.
Codificación por puesto y plano de destino rotulado. Cada bulto sabe a qué mesa pertenece.
Desconexión, embalaje técnico, transporte y reconexión de equipos de usuario final.
Cajas precintadas y numeradas, entrega bajo firma. Trazabilidad para documentación sensible.
Documento final con incidencias, faltantes y daños. Firmado por ambas partes al terminar.
«Somos catorce personas y trasladamos un viernes por la tarde. El lunes a las nueve todo el mundo se sentó en su sitio con su ordenador funcionando y sus archivadores en la misma cajonera. Ni una sola caja perdida.»
Lo ideal son tres o cuatro semanas, porque hay que hacer visita técnica, levantar el inventario y coordinar con vuestro proveedor de informática. Con menos margen se puede hacer, pero se pierde la posibilidad de elegir fin de semana y sube el riesgo de improvisar. Para despachos pequeños de hasta cinco puestos, una semana suele bastar.
Sí, y es muy habitual en crecimientos por fases. Movemos un departamento o una planta concreta mientras el resto sigue funcionando, con la precaución de aislar la zona de trabajo con protección de suelos y accesos para no interferir en la actividad.
Nuestro seguro de mercancías cubre el material que embalamos y transportamos nosotros. Por eso el acta de entrega es importante: recoge el estado del material al llegar y evita discusiones posteriores sobre si un golpe venía de antes. Lo que no cubre ninguna póliza es el equipo que la propia plantilla mueve por su cuenta en su coche.
Retiramos el mobiliario, desmontamos lo que hayamos montado nosotros y dejamos el local vacío y barrido. La retirada de rótulos, la obra de reposición del local y las bajas de suministros no entran en el servicio de mudanza, aunque sí podemos gestionar el vaciado y la retirada a gestor autorizado del mobiliario que no se traslade.
Sí, es una de nuestras zonas habituales junto con el centro de Málaga. En el PTA y en los polígonos hay que tener en cuenta los horarios de acceso de vehículos pesados y los controles de entrada, así que solicitamos los permisos con antelación para no perder la ventana horaria.
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